Valores Fundamentales de Iglesia de Dios de la Profecía
La Iglesia de Dios de la Profecía es un cuerpo mundial y vibrante, unido en adoración, y cumpliendo el mandato de ir por todo el mundo y predicar el evangelio, y hacer discípulos.
Valor 1: Oración
La oración no es solo un compromiso personal, sino también un compromiso corporativo de la Iglesia de Dios de la Profecía. La oración nos une a la visión, la guía, y apoyo de Dios. Nos esforzamos en todas las cosas para caminar en su luz a nuestro mejor conocimiento y capacidad. Por lo tanto, la oración en la vanguardia de todo lo que hacemos, ayuda a demostrar que en todo lo que deseamos que ”se haga su voluntad en la tierra como en el cielo.”
Valor 2: La Cosecha
La cosecha ha sido el llamado constante de la Iglesia de Dios de la Profecía desde 1994 cuando se hace el llamado a “tornarnos a la cosecha.”
En realidad, eso fue una realineación de nuestro llamado original desde el nacimiento de nuestra iglesia, nos esforzamos por alcanzar los confines del mundo con el Evangelio de Cristo.
Valor 3: Desarrollo de Liderazgo
La clave para alcanzar a los perdidos es equipar mejor a nuestros pastores y líderes con el mejor conocimiento y desarrollo para que podamos ocuparnos en la cosecha.
La Biblia dice que los «campos están blancos» y que hay una gran necesidad de “obreros.” Nuestro objetivo es desarrollar estos “obreros” para que podamos unirnos al Mas Grande Segador, y así participar en la cosecha en estos últimos días. La educación, la capacitación, la mentoría y muchas otras herramientas se utilizan para que podamos ser más productivos en este esfuerzo.
Valor 4: Mayordomía
La mayordomía es utilizar y administrar todos los recursos que Dios provee para la gloria de Dios y el mejoramiento de Su Reino.
La Iglesia de Dios de la Profecía acepta este llamado como administradores de Dios para administrar lo que le pertenece a Dios. Si bien Dios nos ha confiado amablemente el cuidado, el desarrollo, y la utilización de sus recursos, somos responsables de administrar bien sus posesiones y de acuerdo con sus deseos y propósitos.
Todos somos administradores de los recursos, habilidades y oportunidades que Dios ha confiado a nuestro cuidado, y un día cada uno de nosotros será llamado a rendir cuentas de cómo hemos administrado lo que el Maestro nos ha dado. Por lo tanto, es con alegría que trabajamos de la mano con Dios, utilizando lo que Dios nos ha dado, para su gloria y honor.
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